En Francia los bastidores redondos de bordado se llaman “ tambour à broder” . Tambor… porque la tela tan estirada debe hacer un sonido de tambor cuando la tocas con los dedos…
Cuando bordo, escucho la música de la aguja atravesando la tela y de la caricia del hilo sobre la fibra. Cada bordado tiene su música, y cuando encuentro el ritmo perfecto, como gotas de una lluvia tímida sobre el techo de mi mente , me pongo a soñar y mi bordado me proteja.

¡Que bella alegoría!