Dicho de otra manera, la historia censurada y silenciada por algunos, para no morir en el intento.
Después de un ir y venir con las palabras “bordado, inspiración y copia” de tratar de responderme si era ético el plagio cuando se trata de bordar, de buscar esos límites para entender si copiar una pieza bordada permite re-crear la “belleza” (entre comillas porque la belleza es tan subjetiva), o si solo es un intento fallido por querer hacer una copia fiel del bordado artístico de quien ha dedicado gran parte de su vida a bordar.
Y en este devenir por encontrar ideas, recordé lo que Irene Vallejo ha documentado de la historia, de lo poco investigado y mucho menos escrito respecto de las palabras y su conexión con las mujeres y el bordado.
Es ella, una mujer, quien nos ofrece un deleite de narración y una postura política, que da cuenta de que muy probablemente los primeros escritos en la historia de la humanidad fueron creaciones de las “mujeres” y refiere que las primeras narradoras de la historia, fueron ellas, quienes se reunían para coser y bordar, y así lo constata en su obra:
“Ellas fueron las primeras en plasmar el universo como malla y como redes. Anudaban sus alegrías, ilusiones, angustias, terrores y creencias más íntimas. Teñían de colores la monotonía. Entrelazaban verbos, lana, adjetivos y seda. Por eso textos y tejidos comparten tantas palabras: la trama del relato, el nudo del argumento, el hilo de la historia, el desenlace de la narración; devanarse los sesos, bordar un discurso, hilar fino, urdir una intriga”
De Irene Vallejo en Las mujeres y la urdimbre de las palabras
Si partimos del hecho de que fueron las mujeres las primeras narradoras y escritoras de la humanidad, entonces, ¿será que la historia de la humanidad, escrita por los hombres quiso silenciarlas?, ¿fue un acto de inspiración que los hombres se hayan acuñado palabras como el "nudo de la historia, el desenlace de la narración, el hilo del relato, bordar el discurso” para enriquecer sus textos?, ¿será que los escritos de la historia se fueron apoderando de miradas masculinas por el miedo a ser invisibles ante la inspiración, creación e inteligencia constante de las mujeres?
Si la historia se hubiera escrito desde el respeto, y no desde el poder, desde quienes crean e inspiran, quizás y solo quizás, estaríamos viviendo en un mundo más amoroso, más cuidado y más digno, cargado seguramente de mucha inspiración y belleza.

Muchas gracias por este texto Andrea, me hizo reflexionar mucho sobre todo del papel que a mi parecer para mal nos hemos asignado socialmente como hombres o mujeres, olvidando que pertenecemos a la misma especie y que por esto mismo nuestras necesidades básicas son las mismas. Es triste que justo como mencionas la historia que se nos cuenta viene de hombres que tuvieron el poder suficiente para hacer valer su palabra, en base de violencia. Vivimos en un momento de la humanidad donde en lugar de seguir reforzando esas diferencias que podemos tener hombres y mujeres, podemos aprender cada uno del otro para dejar de percibirnos como si fueramos otra especie, así al menos poder nutrir la empatía y conseguir acercarnos más al respeto. Vaya gran reto!, siendo muy honesta no creo que suceda pronto pero queriendo ser optimista espero que lo que esta sucediendo ahora aporte para que en un futuro se logre.